Una nota de color: Un coipo visitó La Boca


MV.- La naturaleza no entiende de pandemias. Se abre paso avasallante, se fortifica y adapta a las distintas situaciones ambientales que se le presentan.

Como explicar sino, la presencia de animales que salen del hábitat al que los confinó el hombre para ampliar los horizontes aprovechando su ausencia.

En Chubut y en San Juan  fueron guanacos, en Mar del Plata aparecieron lobos marinos, en ambos casos recorrieron lugares que antes eran transitados solo por los pobladores. Estos casos, entre muchos otros, muestran como la retirada del hombre, cercado por el coronavirus y restringido por la cuarentena, hace posible que los animales, al no sentirse perseguidos, comiencen a ganar más espacio.

Como no podíamos ser menos, en nuestra comuna también apareció un visitante inesperado.

Un vecino de la calle Pinzón encontró en su techo algo que en un primer momento le pareció una rata gigante. Después de obsevarlo mejor, pasada la sorpresa inicial, se dio cuenta que era un roedor, tipo castor, que se había alejado de su entorno habitual.

Ni corto ni perezoso, el buen vecino le acercó agua, le obsequió una zanahoria y llamó al 147 explicando la peculiar situación.

Se hizo presente personal de Defensa Civil, quienes lo identificaron como un coipo, familiar de las nutrias, posiblemente escapado de la reserva ecológica.

Tras vanos esfuerzos por capturarlo, «Luchito», así lo bautizaron, se escondió entre los árboles, transitó los techos del vecindario y aún pasea por nuestro barrio, disfrutando de su aventura.

Sobre el Coipo o Nutria  (Patrimonio natural)

Myocastor coypus, llamada comúnmente coipo, coipú, nutria roedora, quiyá o nutria a secas, es una especie de roedor histricomorfo propia del sur de Sudamérica, parecido al castor.

Habita en diversos tipos de humedales

El robusto cuerpo del coipo está perfectamente adecuado para la vida acuática. Nada con rapidez, con la cabeza y parte del lomo fuera del agua y la cola estirada, impulsándose con las patas posteriores que son largas y tienen los dedos unidos entre si por una membrana.

El cuerpo está recubierto por dos clases de pelos: unos basales muy suaves y cortos de tonos oscuros y los otros largos e hirsutos, que los recubren parcialmente y que son mucho más claros (Ringuelet, 1976). La coloración presenta el dorso pardo oscuro, a veces grisáceo o negruzco, y en los flancos y la parte ventral, se presenta de color pardo o canela, más claro que el resto del cuerpo. Los pies y las manos son grises, más oscuros en plantas y palmas, y la cola  es gris por encima y en la punta y ocre por debajo (CEAL, 1985). Los animales que habitan en lagunas salobres tienen el pelo más claro.

Los caracteres morfológicos destacables son: ojos pequeños, la cabeza ancha, la nariz y los oídos poseen una membrana que se despliega e impide el paso del agua cuando se sumerge. La boca presenta en las comisuras glándulas sebáceas con las que lubrica el cuerpo, y en los costados vibrisas. Posee muelas superiores con ausencia total de mesolofo, ausencia de crestas supraorbitarias, segundo molar superior siempre mayor que el tercero, incisivos superiores opistodontes y series de molariformes proporcionalmente largas (Ringuelet, 1976).

Los incisivos son de crecimiento continuo, como ocurre con todos los integrantes del orden Rodentia. Sus patas son cortas, más desarrolladas las traseras, sus amplios pies tiene cuatro dedos largos unidos por membranas bien desarrolladas y el quinto dedo, suelto, lo utiliza para limpiar el pelaje  (Parera, 2002). No presenta dimorfismo sexual.

Comportamiento
El coipo es un excelente nadador y buceador, sólo asoma la cabeza cuando se desplaza por el agua. Es de hábitos generalmente nocturnos y crepusculares  – Mares, et al, (1989) lo presenta como diurno y crepuscular- y diestro cavador al hacer galerías extensas, con dos salidas ubicadas sobre las riberas, habitualmente en la base de barrancas. Dedica gran parte del tiempo a alimentarse  y se acicala muchas veces al día al salir del agua, sacudiéndose el pelo, acomodándose las vibrisas y con los dientes limpia las uñas que luego le servirán para acomodar el pelaje.  Vive en parejas que se integran a un grupo más grande y se alimentan sobre plataformas flotantes o pequeñas islas, respetándose para no concurrir en forma conjunta individuos de distintos grupos. Los límites de cada colonia son defendidos por algunos de sus miembros, en especial por los machos. Hacia el año de edad se estima que los jóvenes abandonan el grupo al cual pertenecen y deambulan bastante hasta encontrar otro agrupamiento al cual  unirse, buscando una compañera para aparearse. Realizan importantes desplazamientos cuando hay sequía en busca de condiciones de humedad que le permitan desarrollar su vida semiacuática.


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