Miscelaneas de Barracas, para meditar y sonreír


LR.-La vida es una suma de puntos de vista. La  referencia no es caprichosa. Alguien con quién  caminamos por las calles solitarias recuerda que  este fue su barrio. Prefiere alejarse de calles  transitadas por años. “Ya fue”, explica. Ayer, en  cambio, otro colega, con los ojos humedecidos,  recordó los paseos domingueros por su Barracas natal.  “Me gustaría volver a aquel tiempo, a aquel niño, a  aquella familia”, dijo, y enseguida volvió a la realidad  de cada dia.

*FRASE FATAL  “¿Qué te puede acarrear esa espinita de pescado que te  tragaste en el almuerzo`?”

*MENTIRA CRIOLLA  “Mi vocación de servicio…”

*LEYENDA  “El vampiro negro” de La Boca, a comienzos de la  década del 50. ¿Leyenda o realidad?

*APORTE  El que realizan nuestros lectores con palabras que  cayeron en desuso: farabute, salir vendiendo  almanaques, chirusa, rastacueros, polaina, entremés,  radioescucha, superheterodino, vista (por película),  éter (por aire), estrapontín y otras que la memoria  viene guardando desde otros tiempos. ¡Gracias!

*PARA LEER  “El hombre se somete, se entrega definitivamente a la  vóragine de una caricia femenina, del mismo modo que  poco antes ha descargado su látigo sobre la espalda del  jornalero. ¿Y éste es el símbolo descarnado del autoritario  jefe de la especie? “Estoy contigo, mi amor…enseguida…”,  dice. Esconde las botas debajo de la cama y se desliza  modosamente en unas cómodas pantuflas celestonas (Sam Espada, “Hubo una vez once mil hombres”, Editorial Brisa  Breve, 1996).

¡AQUELLOS LIBROS!

“ A los juguetes caseros que estimulaban el ejercicio de las manualidades, cabe agregar, entre otros, los carritos hechos con una latita de dulce de membrillo y cuatro carreteles hilo marca “Cadena’, que hacían de hacían de ruedas patonas sobre ejes de alambre. ¿Y la honda o gomera para cazar pájaros a chumbazos? Las hondas o gomeras se hacían (se hacen porque todavía en el campo se ven changuitos meta chumbo a los gorriones) cortando una rama en forma de Y griega. Las gomas ahora se compran. Antes, las hacíamos ligando por un sistema de nudo marinero las gomitas que traían las cajas de fósforos y hacían de resorte para abrir y cerrar el cartucho. Un juego atlético era el rango; otros de entretenimiento, mezcla de lo deportivo y lo ingenioso, porque lo mismo te subías a un árbol, que caminabas por un pretil: policía y ladron; el rescate; las escondidas”.

Diego Lucero “Siento ruido de pelota”


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