Violencia: Transitamos un camino arduo pero en la dirección correcta


MV p/LR.-Los actos de violencia que padecemos exceden los límites de nuestra comuna. Limitarlos a ella sería un grosero error. Mucho hemos insistido desde nuestras páginas  sobre las formas de resolverlos en profundidad. Una de ellas, la inmediata, se va adaptando de acuerdo a los hechos que ocurren en el día a día,  es encarada por los encargados de velar por la seguridad de los ciudadanos y tiene a su servicio toda una variedad de avances tecnológicos para lograr mayor eficacia en la lucha contra el delito y  la violencia.

A tal fin, el gobierno de la ciudad ha incorporado cámaras de seguridad, servicios de vigilancia, mayor control en las zonas de riesgo, botón de  pánico, etc.

La otra, forma es mediata. Su objetivo es asentar  las bases para que las nuevas generaciones conformen’ una sociedad menos violenta, más tolerante y respetuosa de la vida del otro-y de la propia.

Esto, que visto así pareciera una utopía, solo puede lograrse a largo plazo, con educación, con oportunidades laborales y con una buena inserción social. Una mirada más profunda de los hechos demuestra que las actitudes, inadaptadas y agresivas  no se presentan en formas esporádica e imprevisible sino, por el contrario, son la eclosión de una  serie de conductas inapropiadas que de haber sido detectadas y modificadas en el momento oportuno habrían evitado situaciones desgraciadas.  Hoy vemos que el mensaje ha sido comprendido.  Los responsables de las comunas, así como los programas encarados desde la  Nación, muestran una evidente preocupación  por brindar a los niños y adolescentes mejores  condiciones sociales y educativas.

Desde el mejoramiento de los centros pediátricos  a “la creación de nuevos jardines de infantes y  guarderías, la puesta en valor de plazas y centros  recreativos, las múltiples propuestas educativas  endistintos niveles, que incluyen la preparación integral -física y mental-, con una salida laboral, nos hablan a las claras de esa preocupación.  El camino es arduo y difícil, pero estamos empezando a recorrerlo. El objetivo bien merece la pena.

 


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