Que el temor no cercene nuestra libertad de actuar

 

MV p/LReg.- Debemos buscar dentro de cada uno de nosotros la fuerza interior que no nos deje sucumbir al miedo. Debemos impedir que la violencia nos avasalle y que el temor cercene nuestra libertad de actuar.

Casos emblemáticos no resueltos, hechos turbios llenos de contradicciones, vidas truncadas, familiares que reclaman justicia y son desoídos.
En algunos casos se abandona por decepción y cansancio; en otros la indignación hace que se redoblen los esfuerzos por obtener respuestas.
La lucha es ardua, porque es una lucha donde el campo de batalla es una sociedad donde los valores morales y éticos que la sustentaban se están perdiendo.
El objetivo a defender es claro: hacer que el respeto por la vida del otro y por la nuestra vuelva a tener el valor que ontológicamente le corresponde.
No nos dejemos ganar por la resignación, el temor o la indiferencia. No somos entes individuales; formamos parte de esta sociedad y debemos involucrarnos en lo poco o mucho que podamos.
Educación y Justicia son dos pilares fundamentales de un país democrático. Lo demás, se va dando por añadidura.
Somos seres pensantes, distinguimos lo bueno de lo malo. Empecemos entonces a educar con el ejemplo, con una conducta acorde con lo que reclamamos.
No perdamos la esperanza. Es un largo y lento camino, pero solo así se forman cambios profundos en una sociedad que estaba perdiendo el rumbo y donde, por momentos, los valores se trastocan. Recordemos: “Lo esencial es invisible a los ojos”

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